¿Por qué el ácido no desatasca un fregadero?

Es de las cosas que más nos encontramos: alguien con la pica atascada baja al súper, compra un bote de desatascador fuerte, lo vacía por el desagüe y espera. A la mañana siguiente el agua sigue sin bajar, la cocina huele raro y el problema es más grande que el día anterior.

No es mala suerte. Es que el ácido no ataca lo que hay dentro de esa tubería.

Qué hay de verdad dentro del tubo de una cocina

Un atasco de cocina no es una piedra ni un trapo. Es un depósito blando y pegajoso que se ha ido formando durante meses: grasa y jabón.

Y aquí está la parte que casi nadie sabe. El jabón se fabrica a partir de sosa cáustica, que es un álcali: justo lo contrario de un ácido. Cuando echas ácido sobre un tapón hecho de jabón y grasa, no estás echando algo que lo disuelva. Estás echando algo que, como mucho, se neutraliza contra él y se queda ahí.

Por eso el bote no funciona. No es que sea flojo: es que está pensado para otra cosa.

Qué pasa entonces con el ácido que has echado

No desaparece. Se queda en el punto más bajo, que casi siempre es el sifón, y empieza a hacer cosas que no querías:

Se come el sifón. Si es de plástico, lo deja quebradizo y a veces lo perfora. Si la instalación es antigua y hay metal por medio, lo ataca directamente.

Llena la casa de vapores. En una cocina cerrada, con el ácido estancado, el aire se vuelve irrespirable en poco rato.

Deja el tubo peligroso para trabajar. Y esto importa más de lo que parece: cuando llegamos nosotros y metemos una máquina, ese líquido salta. Si nadie nos ha avisado de que hay ácido dentro, salpica.

Y no te deja probar otra cosa. Con producto dentro no se puede usar la ventosa ni desmontar el sifón sin riesgo.

Dos casos que lo cuentan mejor que nosotros

En Santa Perpètua de Mogoda, una pareja nos llamó con el fregadero atascado. Antes de llamarnos habían echado ácido. No solo no se desatascó: se quedaron sin sifón, destrozado. Lo resolvimos con la rotativa de cadenas y salió tan rápido que no se lo creían. El atasco nunca fue el problema difícil. El problema fue lo que habían echado encima.

En Lliçà de Vall fue peor. Había estado un fontanero y había echado un ácido muy fuerte. Cuando nos llamó la señora, no podían ni respirar en casa y estaban con la ventana abierta. Allí lo primero no fue la tubería: fue el aire. Y después hubo que sacar el ácido con muchísimo cuidado, sin meter presión de agua, porque con producto dentro la presión lo hace saltar y entonces el problema ya no es la pica, son las quemaduras.

Si ya lo has echado, esto es lo que toca

Abre todas las ventanas. Lo primero es el aire, antes que la tubería.

No eches nada más encima. Ni otro bote, ni agua caliente a lo bruto, ni «a ver si con más se va».

Y sobre todo: no lo mezcles con lejía. Un ácido y una lejía juntos sueltan cloro gaseoso. Eso no es un olor molesto, eso manda a gente al hospital todos los años. Si has echado ácido, la lejía no entra en esa casa hasta que esté limpio.

No uses la ventosa. Salpica hacia arriba, y lo que salpica es ácido.

Dilo por teléfono antes de que llegue nadie. Esto es lo más importante de todo. Si nos lo dices al llamar, vamos preparados y lo sacamos con seguridad. Si no lo dices, quien se lo lleva es el que abre el sifón.

Entonces, ¿cómo se saca de verdad un tapón de cocina?

Por medios mecánicos. Grasa y jabón no se disuelven con química de supermercado: se arrancan.

Según el caso usamos una máquina rotativa, que va raspando la pared del tubo y devolviéndole el diámetro entero, o agua a presión cuando el tramo es largo y hay sedimento pegado. En pisos donde meter agua es un riesgo —por ejemplo si el vecino de abajo ya ha tenido entradas de agua— trabajamos en seco, con rotativa y aspiración.

La diferencia es simple: el bote intenta deshacer el tapón desde dentro y no puede. La máquina se lo lleva.

Y para que no vuelva

Si el fregadero se te atasca una y otra vez, no es el destino. Casi siempre es una de tres: el sifón se ensucia antes de tiempo porque el tubo tiene poca pendiente; se está tirando aceite o grasa por el desagüe; o hay algo en la instalación que se hizo mal y nunca se miró.

Las dos primeras se arreglan con una limpieza de sifón periódica. La tercera se ve con la cámara, y entonces ya sabes contra qué estás.

Si tienes el fregadero atascado en el Vallès Oriental, llámanos antes de comprar nada. Estamos 24 horas y en menos de 1 hora. 672 762 744.

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